La primera pregunta de casi cualquier marca que empieza con creadores es cuántos seguidores debería tener el suyo. Es la pregunta equivocada, pero lleva a la correcta: ¿qué tiene que pasar cuando alguien vea el contenido?
De ahí sale el tamaño, no al revés.
Los tres tramos, y para qué sirve cada uno
Las etiquetas varían según a quién preguntes. Lo que importa no son los cortes exactos, sino lo que cambia al moverte por la escala.
Micro. Comunidades pequeñas y muy conectadas. La recomendación se lee como la de una amiga: hay respuestas en comentarios, hay mensajes privados preguntando dónde se compra. Sirve cuando necesitas conversión o prueba de producto, y cuando tu categoría exige credibilidad —suplementos, cuidado de la piel, cualquier cosa que la gente se pone en el cuerpo.
Su límite es obvio: uno solo no mueve volumen. Micro funciona como equipo, no como fichaje.
Medio. El tramo intermedio. Suele ser gente que ya trata esto como un oficio: entrega a tiempo, entiende un briefing, tiene un formato propio que funciona. Es el punto donde alcance y credibilidad todavía conviven, y normalmente el mejor punto de partida para una marca que nunca ha hecho esto.
Macro. Alcance grande de golpe. Sirve para notoriedad: un lanzamiento, entrar en un mercado nuevo, que la categoría entera se entere de que existes. Lo que compras es atención, no confianza. La interacción por persona suele ser más baja y el precio, mucho más alto.
Qué objetivo pide qué tamaño
Si quieres vender ahora: un grupo de micro y medio con código propio por creador. Ahí puedes medir qué perfil trae compradores y quedarte con los que funcionan.
Si vas a lanzar algo: un pico de macro para que se entere el mercado, apoyado por micro y medio que expliquen el producto de verdad. Lo primero abre la puerta, lo segundo hace que alguien la cruce.
Si necesitas contenido: micro y medio, y págalo como producción de contenido con derechos de uso incluidos. Sale más barato y más creíble que un rodaje, y te llevas piezas que puedes pautar. Que el objetivo sea contenido y no alcance cambia todo el briefing.
Si vas a entrar en una categoría nueva: empieza por micro con nicho muy claro. Antes que alcance, lo que necesitas es enterarte de qué objeciones aparecen en los comentarios.
Tres formas caras de equivocarse
Comprar seguidores en vez de interacción. Una cuenta grande y apagada cuesta más y vende menos que tres pequeñas cuyo público responde. Pide siempre datos de rendimiento reciente por publicación, no el número del perfil.
Un solo creador grande como toda la campaña. Concentra el riesgo en una persona: si esa publicación rinde por debajo de lo esperado, no hay campaña. Con diez perfiles medianos, dos flojos no te tumban el trimestre.
Pedirle a micro los números de macro. Si tu objetivo es alcance bruto y contratas cinco micro, el resultado va a parecer decepcionante aunque la campaña haya funcionado. El error no fue el creador: fue medir contra el objetivo equivocado.
Antes de elegir tamaño, elige qué vas a medir
Un consejo que ahorra dinero: decide el indicador antes de firmar. Alcance, interacción, clics, ventas atribuidas, o coste por pieza de contenido utilizable. No son intercambiables, y cada uno apunta a un tamaño distinto de creador.
Una campaña sin indicador definido siempre acaba juzgada por el número que salió más bonito, y eso no sirve para decidir la siguiente.
En Venture180 este es el trabajo previo a proponerte a nadie: entender qué quieres que pase, y armar el mix desde ahí. El grupo propuesto lo apruebas tú antes de que se contacte a ningún creador.